Resumen
Realizamos una búsqueda de más de 12.000 viviendas ofertadas en el mercado de alquiler en Cataluña y evaluamos la posibilidad de que las familias situadas por debajo del umbral de pobreza pudieran acceder a estos hogares. En este sentido, quisimos analizar si la situación económica de las familias puede influir en su entorno social, su entorno físico y su seguridad.
Observamos cómo la situación económica puede permitir a las familias desarrollar una vida sin exposición a riesgos para la salud, y cómo las limitaciones económicas generan desventajas en diversas áreas de la vida. Los resultados muestran que las familias en riesgo de pobreza viven en condiciones menos favorables y experimentan un ensanchamiento de diferentes brechas, con los precios actuales conduciendo a una posible trampa de pobreza para los grupos más desfavorecidos.
Cuanto mayor es el porcentaje de población por debajo del umbral, menor es la posibilidad de no poder alquilar una vivienda en comparación con las áreas con una menor prevalencia de población bajo dicho umbral. Esta asociación se observó tanto al considerar el riesgo de forma lineal como no lineal.
De manera lineal, la probabilidad de no poder alquilar una vivienda se redujo en un 8,36% por cada aumento del 1% en la prevalencia de población en riesgo de pobreza extrema. En el segundo, tercer y cuarto cuartil porcentual, la probabilidad de no poder alquilar una vivienda disminuyó en un 21,13%, 48,61% y 57,79%, respectivamente.
Además, el efecto fue diferente dentro y fuera de las áreas metropolitanas: en las primeras se observó una disminución del 19,05% en la probabilidad de alquilar una vivienda, mientras que fuera de las áreas metropolitanas la probabilidad aumentó en un 5,70%.